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Su fundador principal es Guillermo Miller, realizó un estudio de Daniel 8:14 en el cual llegó a la conclusión de que Cristo retornaría en cualquier momento dentro del período comprendido entre le 21 de marzo de 1843 y el 21 de Marzo de 1844. Millares de personas aceptaron sus enseñanzas, las creyeron, y con todo fervor esperaron durante todo ese tiempo la aparición visible del Señor. Sus anhelos quedaron frustrados puesto que no hubo ninguna evidencia del retorno de Cristo.
Antes de su muerte, en 1849, dijo: "esperábamos la venida personal del Señor en ese tiempo, y pretender que no estuvimos equivocados es deshonesto. Nunca debemos de avergonzarnos de compensar francamente nuestros errores."
Elena de White, proclamó haber recibido algunas visiones. A raíz de eso, ella llegó a ser la profetiza del movimiento del adventismo del séptimo día.
Los Adventistas también sostienen firmemente la aniquilación de los malos, esto es, que los impíos dejarán de existir y que el castigo que sufrirán no será eterno. La palabra de Dios revela claramente que los incrédulos sufrirán un castigo eterno (Mateo 25:46). Apocalipsis 19:20-20:10 nos revela que los malos no cesan en su existencia.
En cuanto al sábado, James White escribió: "la observancia del cuarto mandamiento es la más importante verdad presente." En cambio, la Biblia enseña que los sábados o "días de reposo" no son tela de juicio. Además, la Escritura enseña (Gál 3:10) que el que quiere estar bajo la ley tiene que guardar "todo lo que está escrito en el LIBRO de la ley." Esto incluiría la dieta especial que tenían los judíos, todas la reglas del sábado como no prender fuego ni viajar más que dos kilómetros, y muchas otras cosas. Y aún los mismos sabatistas eligen guardar solamente las cosas que menos les incomoden.
En la literatura adventista, el lector puede encontrar que se recalca con énfasis y repetidamente que ellos creen y predican que la salvación es por al fe en Cristo. Sin embargo, a esta fe en Cristo, añaden las obras de la ley. Según la Biblia la salvación no puede ser por fe y obras (Efesios 2:8,9). Las Sagradas Escrituras nos indican que el Sábado fue establecido como una señal del pacto entre Dios e Israel (Exodo 31:16,17).