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Jesucristo Cambió Mi Vida y Mi Música

Mi Nombre Es Ricardo Godinez Y Ésta Es Mi Historia

Fui criado en un hogar Católico Romano. Cuando pequeño, oraba mucho a Dios y me sentía muy cerca de Dios. Reconocía que el tener una relación con Dios era lo más importante y sagrado que uno podía tener en esta vida. Reconocía que Jesucristo había muerto por mis pecados y que había resucitado de los muertos. Lo que no comprendía era que solo por la gracia de Dios podíamos obtener la salvación de nuestras almas, y no por medio de mis obras, ritos, pensamientos ni oraciones.

Efesios 2:8-9, "Porque por gracias sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es un don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe." Mientras crecía, me aparté más y más de la iglesia y de buscar a Dios. Mientras más me alejaba de Dios, más profundo me metía en el pecado. En la universidad, experimenté con drogas, las cuales sirvieron para alejarme mucho más de la verdad y mantenerme en la vida del pecado.

La Biblia dice en Romanos 3:11, "No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios." Siempre he amado la música. Después de la universidad, comencé a tocar profesionalmente. La droga y la música mundana eventualmente me costó dos matrimonios, y causó que mi vida fuese una de desesperación, vana y vacía. Eventualmente, dejé de tocar en la "carretera"y opté por conseguir otro trabajo. Aún continuaba tocando por las noches en mi área. Fue en esta banda donde conocí a Reinaldo y Roberto, dos músicos excepcionales los cuales terminaron siendo mis mejores amigos. La banda era excepcional y por fin la suerte nos tocó. La compañía Warner Brothers iba a venir a vernos tocar. Recuerdo esa noche tal como si fuese ayer mismo.

Cuando terminamos de tocar, Warner Brothers se nos acercó y nos dijo que éramos muy buenos y que deseaba contratarnos. Lo que me sorprendió fue la contestación de Reinaldo y de Roberto. Ellos les dijeron que eran salvos y por lo tanto no podían regresar a tocar música para el mundo. Ahora su música era solamente para su Señor. También me dijeron que iban a continuar orando por mi salvación. Todo esto me enfadó. El Señor me ha quitado lo único que me quedaba, lo cual era mi música. Después de esto, mi vida continuó cuesta abajo.

Me mudé a Rochester, NY en diciembre del 1993 cuando comencé un nuevo trabajo. Ahí fue donde conocí a Janet, mi esposa. Janet me animaba a leer la Biblia y a buscar la paz de Dios. Estaba tan perdido, y el peso de mis pecados era tan pesado que solo buscaba consuelo en la bebida. No tenía otro lugar a donde escapar, y mi vida estaba arruinada. Una noche cuando me sentía sin esperanzas y totalmente quebrantado mi amigo Reinaldo me llamó por teléfono. El me dijo que el Señor le había impresionado a que me llamara. Me empezó a hablarme respecto a mi alma y mi necesidad de salvación.

Había llegado al punto de verme tal y como Jesucristo nos ve, como un pecador en necesidad de un Salvador. Estaba presto a aceptar la salvación que solo Dios provee por medio de Su gracia. Reinaldo me sito muchos pasajes de las Escrituras, y al final acepté a Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. En ese mismo instante me sentí limpio y libre de todos mis pecados. "Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo," Romanos 10:9. El Señor comenzó a trabajar en mi vida de ese momento en adelante. El se deshizo de todos mis malos hábitos en mi vida y cambió los deseos de mi corazón.

Hoy día soy una persona totalmente diferente a lo que era antes gracias a la gracia de Dios. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." 2 Corintios 5:17. He crecido tanto, espiritualmente hablando, en la Iglesia Bautista del Condado de Lehigh (Lehigh Valley Baptist Church). Soy humillado por el espíritu de los hermanos, por la enseñanza de la Palabra de Dios, y por las bendiciones que Dios ha derramado en mi vida desde que vine a esta iglesia. Le he dedicado Dios mi vida y le sirvo con todo mi corazón.